¿Y si tu toalla no fuera tan inofensiva como crees?

¿Y si tu toalla no fuera tan inofensiva como crees?

La importancia de elegir con conciencia incluso en los gestos más cotidianos.

Ligera, suave, colorida o tonos pastel…
Pero también: 100% poliéster, derivada del petróleo, teñida con tintes industriales poco seguros.

Las toallas de microfibra están por todas partes.
Y aunque su tacto pueda parecer agradable, pocas veces nos preguntamos qué hay detrás de esa suavidad artificial.

Hoy en iBBIBBI queremos hablarte de algo cotidiano.
De esos gestos que parecen pequeños, pero que importan más de lo que creemos.

🚫 Lo que no te cuentan sobre las toallas de microfibra

Las toallas sintéticas —especialmente las de microfibra— están fabricadas con plásticos como el poliéster o el nylon, derivados del petróleo.
Y su proceso de fabricación suele implicar:

  • Tintes industriales poco regulados, con sustancias potencialmente irritantes.
  • Procesos de acabado que buscan brillo o textura, pero que implican residuos químicos.
  • Liberación de microplásticos en cada lavado: esas fibras diminutas que no se ven, pero acaban en ríos, mares… y, a veces, también en nuestra piel.

🩷 ¿Por qué importa durante un tratamiento oncológico?

Durante un proceso oncológico, la piel cambia.
Se vuelve más fina, más seca, más vulnerable.
Y justo después de la ducha, cuando los poros están abiertos, todo lo que entra en contacto con ella deja huella.

El cuero cabelludo, tras la caída del cabello, queda especialmente expuesto.
Cualquier roce, cualquier fibra sintética, puede irritar, escocer o incomodar.
Y una toalla que parece suave al tacto, puede convertirse en un problema cuando la piel está más sensible.

Cuidar también es elegir con conciencia

En iBBIBBI creemos que cuidar no es solo ofrecer un pañuelo bonito.
Es pensar en cada detalle que rodea a quien atraviesa un tratamiento.
También en cómo se seca después de ducharse.
En cómo siente su piel al final del día.
En lo que respira, lo que toca, lo que absorbe.

Y sobre todo, en cómo protegemos algo tan expuesto como el cuero cabelludo.

Por eso elegimos tejidos naturales, de origen responsable, sin fibras sintéticas ni tintes tóxicos.
Porque la piel —también la del cuero cabelludo— necesita respeto, suavidad y verdad.

¿Qué puedes hacer tú?

  • Revisa las etiquetas de tus toallas. Si ves “100% poliéster” o “microfibra”, es hora de considerar un cambio.
  • Opta por tejidos como el algodón orgánico, el lino o la muselina natural.
  • Y sobre todo: escucha a tu piel. Ella te dice más de lo que imaginas.

Cuidarse no empieza en la cabeza
Empieza en los detalles.

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