
Como cuidar el cuero cabelludo durante el tratamiento oncológico
Compartir
El cuero cabelludo es una de las zonas más sensibles del cuerpo, y durante el tratamiento oncológico, requiere cuidados especiales. La pérdida de cabello puede hacer que la piel se vuelva más delicada, seca o sensible, por lo que es importante mimarla con pequeños gestos diarios que aporten confort y bienestar.
En este artículo, te compartimos algunos consejos clave para su cuidado diario.
1. Hidratación, tu mejor aliada
La piel del cuero cabelludo necesita hidratación tanto como el rostro o el cuerpo. Aplicar cremas o aceites suaves, preferiblemente con ingredientes naturales como aloe vera, caléndula o manteca de karité, ayudará a calmar la piel y mantenerla nutrida. Busca productos sin alcohol, perfumes ni ingredientes agresivos.
2. Lavado suave y sin agresiones
No es necesario lavar el cuero cabelludo todos los días. Opta por champús sin sulfatos ni fragancias artificiales, formulados para pieles sensibles. Lava con agua tibia y evita frotar en exceso para no irritar la piel. Un pequeño masaje con movimientos circulares puede estimular la circulación y aportar una sensación de alivio.
3. Protección frente a los cambios de temperatura
Sin el cabello como barrera natural, el cuero cabelludo es más vulnerable al frío y al calor. Durante el día, los pañuelos de tejidos naturales como el bambú o la viscosa ayudan a regular la temperatura y protegen la piel. Y por la noche, un gorrito de descanso evita la pérdida de calor corporal y aporta una sensación de abrigo y suavidad mientras duermes.
4. Evita la exposición directa al sol
El cuero cabelludo puede quemarse con facilidad. Si pasas tiempo al aire libre, usa un pañuelo, sombrero o protector solar específico para esta zona. Además de prevenir irritaciones, protegerás la piel de la sequedad y el envejecimiento prematuro.
5. Cuida tu bienestar emocional
Más allá del cuidado físico, dedicar tiempo a estos pequeños rituales también es un acto de amor propio. Crear un momento para aplicar una crema hidratante con un masaje, elegir un pañuelo que te haga sentir bien o simplemente ponerte cómoda con un gorrito de descanso puede marcar la diferencia en cómo vives tu día a día.
Pequeños gestos que pueden marcar una gran diferencia en el confort y la salud de la piel.